Niños
¡Qué leeendo, pero qué leeendo es escuchar a los niños vecinos joder con la pelota, jugar, mojarse y divertirse! ¡Y cuánto más divertido es escucharlos llorar o decir malas palabras (con voz aguda e infantil) cuando se mojan de más o se lastiman!
Se había perdido ese sonido.
Volvió.
¡Qué suerte!