Sobre el robo.
Situación:
P camina por Rosetti hacia Melo, flaco lo cruza con moto gigante, se saca casco, pela un 38 recortado y al cantito de “dametodo dametodo”, le saca la mochila (cámara, memorias, libreta moleskine, billetera, todo adentro).
El tipo me revisa los bolsillos de adelante, también me manotea donde no hay bolsillos, me saca el celular y mientras tanto me pide “el reloj”. Yo no uso reloj… o sea.
“-Damelrreló damelrreló”; le explico muy serenamente al sacado este -que nunca guardó el caño- que no tengo reloj y le pido que me deje los documentos, a lo que dice: “-Te los tiro en la esquina, ahora andá pa’llá”; guarda el revolver, da media vuelta y arranca… pero vuelve y me grita algo cómo: “-Seguro que no lo tenés, ¿no?”
“-No, no tengo reloj, no uso, nunca tuve, te llevás 2 lucas verdes en esa mochila, pero no tengo reloj, ¿qué querés que haga?”
Se acerca y me entra a revisar de nuevo. Se ponía medio loquito y le digo: “-ESTO tengo, nada más.” -mostrándole los auriculares-, y me dice: “-A ver, qué e’, qué e’, dame”. Saco la Palm del bolsillo de atrás del pantalón y se la doy junto con los auriculares y se va definitivamente.
Estaba tan desesperado por el reloj que nunca se dio cuenta que tuve siempre los auriculares colgados al cuello (como verán, para nada extravagantes).
Hasta aquí el resumen de los hechos.
Ahora, me da gracia que mucha gente me diga: “-¿Y qué hacías con todo eso?”, amigos, amigas, VIVO con y PARA todo eso, me he metido en favelas brasileñas, en villas de nuestra querida ciudad y su conurbano, di vueltas de mochilero un mes entero con “todo eso”, paseé por todo Bolivia, estuve en ciudades como México DF, Caracas y Bogotá con “todo eso” encima mio; es más, estuve en medio de África con esa exacta mochila en mi espalda todo el tiempo, y siempre estuvo tan sana y salva de choreos como hoy; pero claro, estamos en Argentina, y como es de esperar no me afanan en ninguno de los lugares que mencioné, sino en un barrio de clase media de las afueras, y eso repentinamente me convierte en un loco de mierda que anda con “todo eso” de acá para allá. ¡Ja!
Pero no soy un improvisado, y los que me conocen saben que soy precavido (a tal punto que mis equipos están asegurados), que me se manejar en la calle, que evito peligros innecesarios y cuando tomo riesgos son con un motivos fundados y con la mayor cantidad de precauciones posibles.
Llevaba todo eso, porque es parte de mi vida, porque uso todo eso constantemente, por que esa mochila soy yo y yo soy esa mochila. Pero de todas maneras no me aferro materialmente a ella. Son mis herramientas, y como tales, las repondré a su tiempo, pero no voy a dejar de sacar fotos, no voy a dejar de producir y no voy a dejar de escribir mis anotaciones en una Moleskine, me afanen la cantidad de veces que me afanen.
Lamentablemente vivimos en un pais donde hoy me tocó a mi correr esta suerte, pero es de todos los días escuchar que le afanaron a alguien, ¿quién no conoce a una persona que fue afanada en el último mes?
Y no sirve de nada especular con boludeces, hoy día todo el mundo lleva encima una billetera, un reproductor de MP3 y un teléfono celular. Y ellos van a chorear esas cosas, si tienen suerte, agarran a alguien con la mejor gama de esos productos; y hoy… hoy tuvieron algo más que suerte conmigo porque cuando abran esa mochila se van a encontrar con algo diferente a lo acostumbrado.
Así que no se sientan boludos ni culpables cuando los afanan; y por favor… no me traten como boludo cuando me afanan a mi, ¡ja!. Estas cosas pasan (en porcentajes demasiado altos por estos pagos, pero pasan), y cuando te apuntan con un artefacto que en un click te roba la existencia, mejor tengas la mayor cantidad de cosas que complazcan al limado que maneja ese artefacto, sino más factible será el lograr que su papa caliente haga click.
Por lo menos eso creo yo. No es la primera vez que me pasa y la experiencia me indica que más vale tener “algo” a “nada” que entregar, nunca decirle “qué hacer” al que te roba y uno nunca perder la calma, siempre estar atento, pero no entrar en pánico, piensen que uno está muy nervioso pero la otra persona está el doble de nerviosa y siempre tiene la sensación de estar más en peligro que nosotros.
Eso es todo, gracias a todos los que charlaron conmigo de este tema. Salute y que estén bien, de corazón.
=o)
P.
Paco por favor contame como aseguraste la cámara, a mi en todos lados me dicen que no se puede!
Viste que es irónico que siempre te pasan cosas dónde menos lo esperás.
Pasame lo del seguro por mail por favor!
¡Muchas gracias!
sí, más vale dale la palm, el celular, la billetera, la cámara, memorias y demás, y no el coolo.
“Para todo lo demas, existe Marter Card” (clin!)